La historia del juego comienza con Ori, un pequeño espíritu guardián, y Ku, una lechuza que se convierte en su amiga. Tras un accidente, ambos quedan separados y Ori debe emprender un viaje para encontrarla y, al mismo tiempo, salvar el bosque de Niwen, que está siendo consumido por la corrupción. La narrativa es muy emotiva, con momentos de alegría y tristeza, y se cuenta principalmente a través de imágenes y música más que con palabras.
La jugabilidad se centra en la exploración y el movimiento. Es un juego del estilo “Metroidvania”, lo que significa que el mapa se abre poco a poco y muchas zonas solo se pueden visitar cuando obtienes nuevas habilidades. Al inicio Ori es frágil, pero conforme avanzas desbloqueas poderes como el salto doble, el “bash” (que te permite impulsarte con proyectiles o enemigos) y armas espirituales para combatir. Esto hace que cada vez te sientas más libre y ágil al moverte por el mundo.
El mundo de Ori no solo es un escenario bonito: cada área refleja el estado emocional de la historia. Por ejemplo, zonas oscuras y corruptas muestran la pérdida de esperanza, mientras que lugares llenos de luz transmiten renacimiento y vida. Aprender a leer el entorno como parte de la narrativa hace que la experiencia sea mucho más profunda.
En Ori and the Will of the Wisps, el mundo se centra en la tierra de Niwen, un lugar mágico que ha perdido su luz y está marcado por la corrupción.El objetivo principal es restaurar el equilibrio de Niwen y devolverle la esperanza. Ori debe descubrir su verdadero destino, ayudar a los espíritus perdidos y enfrentarse a enemigos que representan la oscuridad que consume el mundo.
Shriek representa la oscuridad y el dolor que se han extendido por la tierra de Niwen. Su historia es trágica: nació deformada, fue rechazada por los demás y terminó refugiándose en la corrupción. Por eso, más que un simple enemigo, es un símbolo de cómo la desesperanza puede consumir incluso a los seres más inocentes.Para que Ori logre restaurar la luz, debe enfrentarse a Shriek en una batalla final. Este enfrentamiento no es solo físico, sino también emocional, porque muestra que el mayor obstáculo para devolver la esperanza al mundo es superar la sombra del rechazo y la tristeza que ella encarna.
